#UnaHistoriaQueNuncaAntesHabíaContado Cuando José Luis y yo llegamos a la Corporación de Desarrollo Agrícola del estado Miranda, a comienzos de 1999, coincidió con la llegada de un nuevo equipo al desaparecido Fondo Nacional del Cacao (Foncacao). Uno que buscó alianzas con las autoridades regionales para darle un nuevo impulso a ese rubro históricamente importante en nuestro país. Pero a esa coincidencia se le sumó también la oferta que nuestro amigo Javier nos hizo: «Deben conversar con Alberto Franceschi, están haciendo un excelente trabajo en Carúpano con el cacao, les puede servir para Barlovento». Y le hicimos caso. Invitamos a Franceschi y comenzó un trabajo del cual aún nos sentimos orgullosos. El desarrollo del cacao en Barlovento era necesario; recuperar las plantaciones, la productividad, la calidad y, vino después, el «Salto Cuántico», como lo llamó José Luis, de pasar de las bolas de cacao a las plantas procesadoras semiindustriales de cacao, las queridas «chocolatera...
#Una HistoriaQueNuncaAntesHabiaContado Debo haber conocido a Juan Pablo Guanipa a finales de los años 80. Ambos militábamos en la juventud de Copei, partido demócrata cristiano de Venezuela, en la recordada JRC, Juventud Revolucionaria Copeyana. Él era dirigente de la Democracia Cristiana Universitaria en la Universidad del Zulia; yo, en la Universidad Central de Venezuela. Coincidimos en Estylo, Estudio, Trabajo y Logro, un grupo dentro de la JRC que se identificaba con los ideales de Rafael Caldera, pero, sobre todo, de Osvaldo Álvarez Paz. Ese equipo —mejor aún, ese grupo de amigos— nos hemos mantenido en contacto por más de 40 años. A comienzos de los 90, en Estylo creíamos en la importancia de la discusión sobre los temas que eran significativos para la juventud venezolana. Por eso, con recursos propios, organizábamos retiros para conversar y debatir sobre nuestro futuro. Jóvenes de diversas ciudades de Venezuela reunidos durante tres días para hablar de actual...