#Una HistoriaQueNuncaAntesHabiaContado Debo haber conocido a Juan Pablo Guanipa a finales de los años 80. Ambos militábamos en la juventud de Copei, partido demócrata cristiano de Venezuela, en la recordada JRC, Juventud Revolucionaria Copeyana. Él era dirigente de la Democracia Cristiana Universitaria en la Universidad del Zulia; yo, en la Universidad Central de Venezuela. Coincidimos en Estylo, Estudio, Trabajo y Logro, un grupo dentro de la JRC que se identificaba con los ideales de Rafael Caldera, pero, sobre todo, de Osvaldo Álvarez Paz. Ese equipo —mejor aún, ese grupo de amigos— nos hemos mantenido en contacto por más de 40 años. A comienzos de los 90, en Estylo creíamos en la importancia de la discusión sobre los temas que eran significativos para la juventud venezolana. Por eso, con recursos propios, organizábamos retiros para conversar y debatir sobre nuestro futuro. Jóvenes de diversas ciudades de Venezuela reunidos durante tres días para hablar de actual...
#UnaHistoriaQueNuncaAntesHabíaContado Lo que voy a expresar quizás sonará algo egoísta con el resto de mis tíos. Ellos saben del aprecio que siento por cada uno de ellos, todos, pero el que siento por mi tía Yolanda es muy especial. Es más, estoy seguro de que todos sus sobrinos sentimos lo mismo por ella. Tengo muchos recuerdos, todos hermosos, de mi infancia durante las vacaciones en la 15, la carrera 15 de San Cristóbal, Táchira, donde aún está la casa de mis abuelos paternos. Cada vez que terminaba el año escolar nos impacientábamos para tomar camino a San Cristóbal: a veces nos llevaba mi mamá; otras, mi papá; y en ocasiones viajábamos con algún tío que estaba de paso por Caracas. En muchas oportunidades también íbamos en diciembre para celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Claro, esto último terminó cuando en 1979 mi mamá compró su primera tienda, luego otras, y diciembre se convirtió en el mes de las ventas y del comercio. Volviendo a mi tía Yolanda. Ella era, por decir lo m...