#UnaHistoriaQueNuncaAntesHabíaContado Cuando José Luis y yo llegamos a la Corporación de Desarrollo Agrícola del estado Miranda, a comienzos de 1999, coincidió con la llegada de un nuevo equipo al desaparecido Fondo Nacional del Cacao (Foncacao). Uno que buscó alianzas con las autoridades regionales para darle un nuevo impulso a ese rubro históricamente importante en nuestro país. Pero a esa coincidencia se le sumó también la oferta que nuestro amigo Javier nos hizo: «Deben conversar con Alberto Franceschi, están haciendo un excelente trabajo en Carúpano con el cacao, les puede servir para Barlovento». Y le hicimos caso. Invitamos a Franceschi y comenzó un trabajo del cual aún nos sentimos orgullosos. El desarrollo del cacao en Barlovento era necesario; recuperar las plantaciones, la productividad, la calidad y, vino después, el «Salto Cuántico», como lo llamó José Luis, de pasar de las bolas de cacao a las plantas procesadoras semiindustriales de cacao, las queridas «chocolatera...
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